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El lamento por Ícaro – Herbert James Draper

Título: El lamento por Ícaro
Artista: DRAPER, Herbert James (1863-1920)
Fecha: 1898
Medidas: 182,9 x 155,6 cm
Técnica: Óleo sobre lienzo
Localización: Tate Collection

En este cuadro ganador de la medalla de oro de la Exposición Universal de París de 1900, Herbert James Draper representó la muerte de Ícaro, una leyenda procedente de la mitologia griega. En esta ocasión, Ícaro aparece rodeado de ninfas marinas que lamentan su muerte.

La leyenda cuenta que su padre y constructor del laberinto del Minotauro, Dédalo, confeccionó un par de alas para él y su hijo hechas de plumas y cera, para poder huir de la isla de Creta donde les tenia presos el rey Minos. Consiguieron volar y sobrepasar varias islas, pero entonces Ícaro empezó a ascender intentando llegar al Paraíso, y se acercó tanto al sol que sus alas se derritieron cayendo al mar. El artista pintó a Ícaro con la piel oscura refiriéndose a lo cerca que estuvo del sol antes de caer.

Draper trabajó en la época victoriana y perteneció a la generación de artistas ingleses influenciados por la técnica los impresionistas, aunque él mismo quiso dedicarse a la representación de temas históricos y literarios, acercándose también a los Pre-rafaelitas.

Lady Godiva – John Maler Collier

John Collier - Lady Godiva - 1897

Título: Lady Godiva
Artista: COLLIER, John Maler (1850-1934)
Fecha: 1897
Técnica: Óleo sobre lienzo
Localización: The Herbert Museum and Art Gallery

John Collier forma parte de la llamada Hermandad de los Pre-rafaelitas, y aunque no fue díscipulo de ninguno de ellos, fue animado e influenciado por dos de sus miembros más destacados Lawrence Alma-TademaJohn Everett Millais. En este cuadro Collier representa a Lady Godgifu (God gift en inglés antiguo – regalo de Dios) que era el nombre con el que se conocía a Lady Godiva en el siglo XI. Esta noble anglosajona vivió entre los años 1040 y 1080 y fue la esposa del conde Leofric.

La pintura representa la decisión de Godiva tras pedirle a su esposo que rebajara los impuestos que había sobre el pueblo. El conde accedió, aunque con una condición: Lady Godiva debía recorrer el pueblo de Coventry a caballo, sin más indumentaria que su largos cabellos. Su decisión fue hacerlo, no sin antes acordar con los vecinos que estos se encerrarían en sus casas para no perturbarla en su desnudez.

El día elegido todos los vecinos de Coventry permanecían en sus casas y con las ventanas y puertas cerradas y cubiertas para no ver el exterior. Todos excepto el sastre de Coventry cumplieron su acuerdo con Lady Godiva, y a través del agujero de una persiana no pudo resistir observar a la condesa. La leyenda cuenta que al no cumplir su promesa se quedó ciego. Es a este sastre al que la tradición inglesa llama Peeping Tom (El mirón Tom). Además, la expresión pasó a designar en inglés a quien en castellano se llama mirón y en francés voyeur.

Como curiosidad, la prestigiosa marca belga de bombones Godiva Chocolatier debe su nombre y su logo a esta figura histórica.