Tag Archives: Edvard Munch

Las exposiciones que no debes perderte: verano 2011

El CaixaForum de Barcelona propone a partir del 20 de julio la muestra Retratos de la Belle Epoque. Esta expresión define las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, momento en que la situación económica, política y cultural estaba en pleno cambio. Es cuando surgen el impresionismo, el post-impresionismo y el expresionismo y se gestaban las primeras vanguardias. En la exposición se podrán ver obras, entre otros, de Édouard Manet, Ramon Casas, Edvard Munch, Pierre Bonnard, Oskar Kokoschka, Egon Schiele, John Singer Sargent, Sorolla y Henri de Toulouse-Lautrec.

En la muestra Devorar París. Picasso 1900-1907 del Museu Picasso, nos cuentan hasta el 16 de octubre como el artista malagueño se convirtió en el líder de las vanguardias europeas. De como viajó a París y conoció la ciudad, su ambiente intelectual así como a los artistas más influyentes, hasta el momento en que él se convirtió en el artista que influiria a varias generaciones de artistas en todo el mundo. En la exposición, además de obras de Picasso procedentes de otros museos, podremos encontrar también de Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Auguste Rodin o Puvis de Chavannes.

Volviendo a Montjuic, el MNAC ha prorrogado la exposición Realismo(s). La huella de Courbet, hasta el 24 de julio. Tras visitarla la recomiendo, ya que no solo muestra la influencia del artista francés en la pintura catalana. La muestra, muy amena y bien explicada, también analiza la obra del principal artista del realismo español, Ramon Martí Alsina, y hace que nos remontemos al Siglo de Oro, donde nos descubre sus antecedentes a partir de pinturas de Murillo, Ribera y Velázquez.

Vampira – Edvard Munch

Edvard Munch - Vampire - 1894

Título: Vampira (también conocida como Amor y Dolor)
Artista: MUNCH, Edvard (1863-1944)
Fecha: 1897
Medidas: 91 x 109 cm
Técnica: Óleo sobre lienzo
Localización:
Colección particular

Edvard Munch es sobretodo conocido por su cuadro El Grito, una alegoría de la ansiedad experimentada por el propio artista, aunque otras obras como esta tienen también una interesante historia detrás.

Cuando el artista noruego presentó este cuadro en 1903 causó mucha impresión y desagrado. Fue en Berlín y en aquél momento la sociedad no estaba preparada para asimilar lo que sus ojos veían. La expresión de dolor del hombre cubierto por el largo cabello rojizo de la mujer, pareciéndose a la Medusa, les hizo pensar en el ataque de una vampira -de ahí el nombre por el que se conoce la obra-.

Otros más radicales acusaron al expresionista de frecuentar prostíbulos -algo ilícito en la Alemania de principio de siglo- y de reflejar sus costumbres en esta pintura. También hubo quien habló de la representación de su hermana Sophie, que murió cuando él tan solo tenía catorce años.

Nada más lejos de la realidad, ya que el artista insistió en que había pintado un simple beso en el cuello intentando reflejar los sentimientos de “Amor y dolor”, primer título del cuadro.

Munch centró su obra en la representación de las emociones, algo en lo que él mismo decía parecerse a Leonardo Da Vinci: “del mismo modo que él había estudiado la anatomía humana y había diseccionado cuerpos, yo intento lo mismo con las almas.”