Visita a las reservas del MNAC

El pasado viernes 18 de marzo asistí con mucho interés a una de las visitas guiadas que organiza el Museo Nacional de Arte de Cataluña a sus almacenes.

La actividad que se describe como Visita a las reservas del MNAC. La colección no expuesta de un gran museo tiene una duración aproximada de dos horas, cuesta 5€ hasta el 31 de marzo (a partir del 1 de abril 8,50€) y su gancho es la posibilidad de visitar los almacenes y ver obras que no están expuestas en las salas del museo.

Resumiendo mi experiencia, se podría exprimir muchísimo más. De una anunciada visita a las obras no expuestas en las salas, como puede ser la obra gráfica del Modernismo, pinturas y esculturas de primera línea en diferentes épocas desde el Románico hasta el siglo XX, todo quedó en una explicación técnica sobre la conservación de dichas obras sin mostrar lo que se anuncia en el reclamo de las visitas. Un punto a favor: con la entrada para las visitas te dan acceso para otro día a las colecciones del museo. A continuación podéis leer sobre la visita del pasado viernes.

Un guía del museo es el encargado de explicarnos, a partir de una presentación de diapositivas, el contexto en el que nos encontramos, con una breve introducción sobre la creación y la historia del MNAC para pasar rápidamente a contarnos de qué manera se almacenan las obras de arte. Y los criterios que se siguen implican los materiales con los que se han hecho las obras y la forma óptima de conservación en cada uno de los casos, teniendo en cuenta las variables de humedad a las que pueden estar sometidas. El guía también nos explica el personal que trabaja en los almacenes. Lo más interesante de este apartado es conocer que hay un total de 4.617 obras expuestas en las salas y 267.255 más están en los almacenes.

Después de una primera aproximación sobre la distribución de los almacenes en el edificio, iniciamos el recorrido que nos llevará a distintas partes de las reservas. El ‘tour’ empieza por las reservas de pintura, donde los cuadros se ordenan cronológicamente dentro de unos armarios denominados compactos. Tan solo hay uno de los armarios abiertos, por lo que es lo único que se nos permitió contemplar. De allí pasamos al área donde se almacenan las obras realizadas en madera, donde nos quedamos en la entrada y vimos de lejos las estanterías donde se guarda cada una de las tallas dentro de unas bolsas de plástico para aislarlas de polvo y posibles plagas de insectos. En este caso, se nos muestra la situación de las trampas en dicha área de las reservas. Seguimos nuestro camino y hacemos un alto ante la zona de restauración de pintura, donde podemos ver -desde las puertas de cristal cerradas- un Ribera que formará parte de la nueva exposición temporal sobre el Realismo. Y de allí enfilamos el final de la visita hacia la parte opuesta del museo, donde se guardan las piezas creadas en piedra. Para ello atravesamos las salas de arte moderno, donde está situada la colección Thyssen-Bornemisza y bajamos hasta el piso del sótano. Una vez allí nos explican que se están cambiando los soportes de madera que aíslan las esculturas del suelo, por soportes de plástico con un armazón metálico. En esta ocasión podemos ver capiteles, algún sarcófago y esculturas públicas retiradas de su ubicación como una de las muchas reproducciones de la escultura “El desconsol”, de Josep Llimona.

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