Le Moulin de Blute-Fin, el último Van Gogh descubierto

Vincent Van Gogh - Le Moulin de Blute-Fin - 1886

‘Le Moulin de Blute-Fin’ de París, también conocido como Le Moulin de la Galette, ha sido representado en numerosas ocasiones por los impresionistas y ahora sabemos que también por Van Gogh. El molino situado en la colina de Montmartre fue pintado por el artista holandés en 1886, como han confirmado expertos del Museo Van Gogh de Amsterdam después de tres años de estudio.

“Por detrás, el cuadro tiene estampado el sello de la tienda parisina Rey et Perrot, donde Van Gogh compraba sus materiales“, explica Louis Van Tilburgh, conservador del Museo Van Gogh de Amsterdam. “Además, los análisis de infrarrojos revelan el uso de una línia roja que concuerda con la línia de perspectiva del cuadro, algo que aparece en otras obras del artista“. Para concluir añade que “su pincelada y su empaste eran especiales y aquí se reconocen en los personajes. En cuanto al motivo escogido, es extraño en su trayectoria, pero encaja en la denominada época de París en 1886″.

El lienzo fue adquirido en 1975 por Dirk Hannema, el entonces director del Museo Bojmans de Rotterdam, convencido de la autoría de Van Gogh en el cuadro. Pero debido a una error de atribución anterior en una posible pintura de Vermeer que resultó ser falsa, su opinión respecto al Blute-Fin no fue tomada en serio y el cuadro pasó dos décadas en el depósito de The Fundatie, en Zwolle, donde Hannema exponía su colección particular.

En 1984, tras la muerte de Hannema, la obra pasó a ser propiedad de The Fundatie y fue entonces cuando empezaron las investigaciones para demostrar la autoría de Van Gogh hasta el día de hoy.

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